Motivos para no compartir el Wi-Fi con vecinos

Motivos para no compartir el Wi-Fi con vecinos

Javier Jiménez

Las redes inalámbricas están cada vez más presentes en el día a día de los usuarios. Tenemos a nuestra disposición un gran abanico de posibilidades para conectarnos. Hay muchas redes Wi-Fi y dispositivos para conectarnos. Precisamente la mejora en las redes inalámbricas ha hecho también que aparezcan más equipos que podemos usar para navegar sin cables por la red. Hablamos de tabletas, móviles, televisiones y todo lo que conocemos como el Internet de las Cosas. Sin embargo no siempre hacemos un uso adecuado de las redes. En este artículo vamos a explicar por qué no debemos compartir el Wi-Fi con vecinos. Algunos motivos que nos harían pensarlo.

Por qué no debemos compartir el Wi-Fi con otras personas

Algunos usuarios optan por compartir la conexión inalámbrica con otros usuarios, generalmente vecinos o familiares que viven cerca. Esto permite ahorrar costes lógicamente. Una única persona paga Internet y se pueden aprovechar varios usuarios.

Esto podría ser interesante y hacer que muchos usuarios lo tengan en cuenta. Sin embargo hay que tener en cuenta que compartir la conexión Wi-Fi con otros usuarios puede traer problemas que afecten a nuestras conexiones y, en definitiva, a la manera en la que navegamos.

Menor velocidad

Una de las primeras cuestiones es la pérdida de velocidad. Lógicamente cuando hay más usuarios conectados a la red significa que van a consumir más ancho de banda. No es lo mismo una vivienda que dos, por ejemplo.

Por tanto el hecho de compartir la red Wi-Fi con nuestros vecinos por intentar ahorrar va a suponer tener pérdida de velocidad. Esto también provocaría una menor calidad y estabilidad de la conexión. Problemas que, en definitiva, afectan al buen funcionamiento a la hora de navegar.

Problemas de seguridad

Por supuesto los riesgos de seguridad van a estar presentes. Ya sabemos que mantener el buen funcionamiento del router se basa esencialmente en la seguridad. Hay que evitar cometer errores que pongan en riesgo nuestra conexión, así como utilizar contraseñas que sean fuertes y complejas.

Esto significa que si estamos compartiendo la conexión con otros usuarios, éstos podrían cometer errores que pongan en riesgo la seguridad de la red. No dependemos únicamente de cómo cuidemos nosotros la conexión, sino que vamos a depender de terceros y de que todos sus equipos estén correctamente actualizados y no haya vulnerabilidades que puedan poner en riesgo al resto de la red.

Superar el límite de dispositivos conectados

Es cierto que hoy en día los routers modernos están capacitados para que se conecten muchos equipos al mismo tiempo. Para nada hay un límite tan corto como hace años y las conexiones no se ven tan influidas. Sin embargo hay que tener en cuenta que, aunque mayor, sigue habiendo un límite. Mientras más dispositivos haya conectados, más problemas de rendimiento tendremos.

Por tanto el hecho de compartir la conexión con más usuarios puede hacer que haya muchos más equipos conectados a la red. Esto se traduciría en problemas que pueden afectar al buen funcionamiento de las conexiones.

Fallos físicos en la conexión

Si compartimos Internet con algún vecino significa que el router puede que no esté en nuestra vivienda. ¿Qué pasa si hay un fallo físico que tengamos que reiniciar el aparato en un momento dado? Quizás la otra persona no esté en casa y no podamos resolver esos problemas a corto plazo.

Mal uso de la conexión

No hay que dejar atrás un posible mal uso de la conexión. Quizás realizar descargas ilegales, por ejemplo. Vamos a ser responsables de forma indirecta de lo que realicen los demás usuarios.

En definitiva, compartir la conexión de Internet con nuestros vecinos puede ser algo útil e interesante en determinados momentos, pero hay que tener en cuenta que puede traer problemas. Hemos señalado los que son en nuestra opinión los principales.

Os dejamos un artículo donde hablamos de lo necesario para hackear una red Wi-Fi.