Las consecuencias de que EEUU abandone la neutralidad de la Red

Las consecuencias de que EEUU abandone la neutralidad de la Red

Javier Jiménez

Hoy es un día importante para Internet. Uno de los países como más usuarios como es Estados Unidos, vota acabar con la neutralidad de la red. Será la Comisión Federal de Comunicaciones. Todo indica que saldrá adelante. Para muchos, lo que se plantea es acabar con el Internet tal y como lo conocemos. En este artículo vamos a explicar las consecuencias de que Estados Unidos abandone la neutralidad de la Red. Cómo puede afectar a los usuarios.

EEUU vota abandonar la neutralidad de la Red

Hasta ahora la Red, Internet, se mantiene libre e independiente. La neutralidad de la red son regulaciones y acuerdos que permiten que todos naveguemos igual. Que no haya privilegios para ciertos servicios, restricciones ya sea para los usuarios como para los proveedores y páginas.

Con la nueva normativa que plantean instaurar en Estados Unidos, las grandes compañías podrían obtener ventaja. Tendrían la capacidad y libertad de fijar condiciones a la hora de negociar.

Hasta ahora cuando nos conectamos a Internet, todos accedemos a los mismos servicios en igualdad. Si tenemos una página web, del mismo modo los clientes pueden acceder a ella de forma igualitaria. No existen peajes, por llamarlo de alguna forma, para navegar por YouTube, por ejemplo, en una compañía y en otra.

Consecuencias

Una de las consecuencias que puede traer el acabar con la neutralidad en la Red es que un determinado proveedor de Internet podría cobrar un peaje a plataformas como Netflix. Incluso una plataforma de streaming podría no estar disponible para usuarios de una compañía de telefonía determinada.

También podríamos ver que un usuario de una compañía navegue a una velocidad mucho más reducida en ciertas páginas, que otro en otra empresa.

En otras palabras, Internet podría convertirse en la nueva tele por cable. Los proveedores de Internet podrían configurar tarifas a la carta. Tendrían la posibilidad de ofrecer tarifas más o menos caras, en función de si incluimos el poder acceder a ciertos portales de Internet, por ejemplo.

Comenzarían a desarrollarse paquetes. El acceso a la red dependería, por tanto, del dinero que estuviésemos dispuestos a pagar. No sería igualitario y, a fin de cuentas, los clientes que más paguen tendrán acceso a más contenido y de más calidad, que otros que paguen menos.

Por su parte, lo que pretende la Comisión Federal de Comunicaciones es que los proveedores sean transparentes.

Poca gente lo apoya

Lo que está claro es que el debate está servido. La ley, según podemos ver en medios americanos, casi con total seguridad va a salir adelante. Sin embargo, y según una encuesta que ha realizado recientemente la Universidad de Maryland, solamente un 17% de los estadounidenses apoya esta medida.

En definitiva, estaríamos ante un nuevo Internet a la carta. Algo así como la televisión de pago. De la misma manera que podemos contratar canales adicionales para ver el fútbol, por ejemplo, podríamos contratar servicios de streaming de ciertas plataformas.

¿Qué os parece esta normativa que hoy se vota en Estados Unidos?