Wi-Fi: mitos de este tipo de conexión y cómo mejorar la velocidad y calidad

El Wi-Fi es sin duda uno de los sistemas de transferencia más importantes y utilizados. Si echamos la vista atrás, hace unos años la gran mayoría de las conexiones eran a través de cable. Lo normal era conectar el ordenador al router de manera alámbrica. Incluso los propios routers no solían tener tecnología para conectarnos de forma inalámbrica. Sin embargo en los últimos años esto ha cambiado mucho. En parte gracias al auge de los dispositivos móviles y el Internet de las Cosas. Cada vez hay más aparatos compatibles con el Wi-Fi. En este artículo vamos a explicar algunos mitos sobre esta tecnología y algunos consejos para mejorar la calidad y velocidad de la conexión. Vimos recientemente algunos mitos sobre el Bluetooth.

Mitos del Wi-Fi

Una de las cosas que más podemos escuchar sobre el Wi-Fi es que consume mucha batería. Tenerlo activo en el móvil o en el ordenador puede hacer que el consumo aumente considerablemente.

La realidad es que sí, que utilizar la conexión Wi-Fi, ya sea de manera activa o simplemente tenerlo encendido, consume recursos. Sin embargo no consume tanto como muchos usuarios piensan y no va a hacer que la batería descienda bruscamente. Más bien puede descender según el uso que le demos. Por ejemplo si estamos descargando archivos constantemente, consume mucho más que si tenemos la conexión en “reposo”.

Otro tema que ha estado muy presente en los últimos años es la salud. Se ha hablado mucho de que las ondas del Wi-Fi son perjudiciales para nuestro organismo. Pero numerosos estudios que se han realizado durante los últimos años han demostrado que no tiene ningún impacto en la salud.

También está muy extendido el mito de que lo que más importa para tener una buena conexión Wi-Fi es evitar paredes, puertas, etc. Sin embargo, aunque esto en parte es verdad, no es lo único que importa. Puede ser que la forma en la que colocamos el aparato o el tenerlo cerca de otros dispositivos afecte más que un muro.

Cómo mejorar la calidad y velocidad

Ahora bien, algo que verdaderamente preocupa a los internautas es la calidad y velocidad de la señal. Y sí, hay ciertos trucos básicos que podemos poner en práctica para mejorar ambos aspectos.

Uno de ellos, que ya mencionamos anteriormente, es la ubicación. Hay que colocar el router en un lugar correcto. Éste debe de estar en una zona céntrica, aislado de otros aparatos electrónicos y electrodomésticos (un microondas, por ejemplo, puede afectar considerablemente) y también en una posición elevada. Es un error colocar este aparato cerca del suelo, cosa que por comodidad muchos usuarios hacen.

Otro aspecto a tener en cuenta es el canal Wi-Fi al que nos conectemos. Ya hablamos en un artículo anterior cómo elegir correctamente el canal para mejorar la velocidad. A veces podemos tener interferencias de vecinos que lastren la conexión.

La banda que utilicemos también es importante. Como sabemos, los routers modernos utilizan la banda de 5 GHz y la de 2.4 GHz. Hay diferencias, por lo que en ocasiones será mejor utilizar una u otra. Por último, mantener los sistemas actualizados y con programas y herramientas de seguridad puede ayudar a mejorar la calidad y velocidad.