Olvídate de las llaves de casa, abre la puerta con contraseña

Olvídate de las llaves de casa, abre la puerta con contraseña

Javier Jiménez

La domótica nos ayuda en muchos aspectos de nuestro día a día en el hogar. Una de las opciones que tenemos es la de poder abrir la puerta de casa sin necesidad de utilizar una llave física tradicional. En este artículo vamos a explicar en qué consiste abrir la puerta con contraseña, por qué es útil y algunos aspectos que debes tener en cuenta si decides utilizarlo en tu vivienda.

Cómo funciona la cerradura con contraseña

¿Qué significa tener una cerradura con código o contraseña? Básicamente es como su nombre indica: en vez de tener que abrir con una llave, vas a poder usar una serie de dígitos. Es algo así como el PIN para sacar dinero del cajero, entrar en tu cuenta bancaria con el móvil, etc. En este caso, es algo más físico al poder abrir una puerta.

Lo más básico podemos decir que es simplemente eso, un código que puedes poner en la cerradura para abrir o cerrar una puerta. Actúa de la misma forma que una llave física y va a permitir que una vivienda esté protegida de posibles intrusos que quieran acceder sin permiso al interior.

Pero hay modelos más sofisticados y que cuentan con más utilidades. Por ejemplo, los hay que más allá de utilizar una contraseña para abrir la cerradura, puedes utilizar tu propia huella dactilar. De la misma forma que puedes entrar en el correo o redes sociales en tu móvil poniendo el dedo, puedes acceder a tu vivienda.

Algunos también permiten utilizar un pequeño dispositivo NFC que almacena la contraseña. De esta forma, en vez de tener que poner el código de forma manual simplemente tendrías que pasar esa tarjeta, generalmente circular y con argolla para llevar en el llavero, por el lector. Automáticamente la puerta se abriría igual que si pusieras la contraseña.

Detectar una puerta abierta

Ventajas de las cerraduras inteligentes

Por supuesto, utilizar cerraduras inteligentes o con contraseña va a tener ciertas ventajas. Vamos a mostrar algunas de las principales para que veas qué podrías obtener si te decides por adquirir un dispositivo de este tipo en vez de seguir utilizando cerraduras tradicionales con llaves físicas.

Seguridad

Lo primero es seguridad. Si compras una buena cerradura inteligente, la seguridad va a estar garantizada. No solo hablamos de que vas a poder cerrar la puerta con una clave, algo fiable, sino que vas a evitar cerraduras antiguas que puedan ser más sencillas de abrir por parte de cualquier intruso que tuviera los conocimientos necesario.

Por tanto, una de las ventajas va a ser la seguridad. Sin duda es un factor muy importante y el motivo por el que muchos usuarios van a optar por domotizar su hogar. Eso sí, siempre debes configurar la cerradura correctamente y no cometer errores.

Control con el móvil

Otro punto positivo es que vas a poder controlar la cerradura desde el móvil. Al ser inteligente, vas a poder interactuar con el dispositivo de forma remota. No importa si estás en casa o fuera, ya que va a conectarse a través de Wi-Fi, en caso de que tenga esta compatibilidad, y podrás acceder a la configuración y al control.

Esto también es un factor de seguridad, ya que en caso de que detecte algún problema puedes recibir un mensaje al móvil. Por ejemplo intento de apertura o incluso ver cuándo se ha abierto. Una manera más de controlar el acceso a tu vivienda.

Comodidad

También debemos mencionar la comodidad. El hecho de que puedas gestionar la cerradura desde el móvil permite que puedas abrir la puerta sin tener que ir hasta ella. Si por ejemplo esperas visitas y han llamado al timbre, puedes activar el botón para que se abra aunque estés a varios metros, en otro lugar de la vivienda.

Pero incluso podemos ir más allá y hablar de poder abrir la puerta desde cualquier lugar del mundo. Solo con activar el botón desde el móvil, la cerradura inteligente puede abrirse. Piensa, por ejemplo, en algún familiar que ha olvidado las llaves dentro o no recuerda la clave; simplemente con tu móvil vas a poder abrir estés donde estés.

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