
A la hora de proteger nuestras cuentas y dispositivos, podemos usar múltiples métodos que van más allá de una simple contraseña. Por ejemplo, podemos usar la huella dactilar, reconocimiento facial o, incluso, el reconocimiento de voz. Sin embargo, esta última opción no es la mejor, especialmente ahora con la irrupción de la Inteligencia Artificial. Vamos a explicarte por qué deberías evitar su uso.
















































